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OAXACA ABIERTA AL MUNDO
Durante el segundo semestre del año próximo pasado, los moradores de la bella y colonial Oaxaca padecimos largas jornadas de violencia urbana, interminables noches de insomnio, plagadas de estallidos, gritos y disparos, cuyos ecos angustiantes anunciaban al alba la llegada de otro día más cargado de desesperanza.
Durante meses caminamos con temor entre barricadas, marchas, automóviles en llamas, tanquetas, alambre de púas, policías y gente desconocida, las manifestaciones de descontento e intimidación provocaron en la población un paroxismo de odio y de temor que a su vez se transformó en agresión hacia todo y hacia todos.
Los disturbios citadinos dieron lugar a una terrible inseguridad, tanto que al transitar por las calles atestiguábamos con dolor, como la otrora apacible Oaxaca, se transformaba en un pueblo inhóspito que paulatinamente era abandonado por sus visitantes, y atónitos presenciamos como se erguía sobre nuestra ciudad un descomunal letrero de humo que anunciaba: OAXACA CERRADO.
La Galería Arte de Oaxaca ubicada en el corazón del centro histórico, resistió múltiples embates y permaneció firme en el ojo del huracán, conmocionada por los acontecimientos, día a día continuó con su labor de mostrar al mundo la belleza; aunque parecía un imposible, siempre supimos que dentro de este caos resurgiría el espíritu de los oaxaqueños que quería, que exigía un Oaxaca no como antes, sino mejor.
Así, surgió la idea de hacer una exposición en esta fecha tan significativa, misma que mostrara al mundo lo que Oaxaca es, un punto de encuentro, de unión, de diálogo a través del arte; invitamos a cuatro pintoras amigas de nuestro pueblo y amantes de nuestra cultura, que en diferentes momentos se acercaron a nosotros y que de alguna forma ya tenían una historia dentro del arte de Oaxaca, porque así el destino lo marcaba; Jocelynne Marmottan, María Teresa Carbonato, Mercedes Felgueres y Gina Daboub, son mujeres que transmiten a través de sus trabajos las exigencias humanas de belleza, de libertad y de amor.
Arte de Oaxaca una vez más en veintiún años de historia, muestra al mundo con esta exposición, el deseo de vivir de nuestra gente y el espíritu de nuestra tierra, haciendo manifiesto que hoy más que nunca OAXACA ESTÁ ABIERTA AL MUNDO.
Dora Luz Martínez Vasconcelos
Oaxaca, Oax., septiembre de 2007
Para la Galería Arte de Oaxaca —la permanente atención y la vocación por difundir el hacer artístico que emerge en el ámbito internacional— son labores esenciales. De ahí que la exposición “Oaxaca abierta al mundo” reúne cuatro miradas particulares, pero ciertamente representativas, de esa inmensa diseminación que es el proceso de búsqueda del arte contemporáneo.
Jocelynne Marmottan (barcelonesa), Gina Daboud (mexicana), Mercedes Felgueres (mexico-alemana) y María Teresa Carbonato (italiana) conforman este, efímero y afortunado, cuarteto de miradas femeninas, cuyas educadas percepciones —la externa y la interna— y cultivado oficio saltan a la vista.
Más allá o más acá de su múltiple procedencia (Alemania. México, España e Italia), sus diversas formaciones, recursos y lenguajes, las artistas aquí alegremente concitadas, confirman la primacía de la apuesta estética.
El certero y fresco pincel Jocelyne Marmottan —quien es frecuentadora de diversos medios pintura, dibujo, grabado y cerámica— que crea movimientos tempestivos de afinada musicalidad. El papel protagónico o la contundencia del color y las texturas a base de polvo de mármol de Gina Daboud. La elegante, cálida y colorida lucidez de Mercedes Felgueres cuyas líneas apenas sugeridas, nos otorga profundidad; y los emotivos análisis del umbral —zonas de la conversión de lo cotidiano en mítico por excelencia— con sus atmósferas de tentador envite de María Teresa Carbonato configuran esta propositiva constelación pictórica brindada a nuestra contemplación.
La Galeria Arte de Oaxaca confirma así, su puesta en práctica del principio de que el constante intercambio de propuestas, es el humus idóneo para el cultivo de esa flor universal y desterritorializada que es el arte.
Oaxaca. septiembre de 2007.
Abelardo Gómez Sánchez.
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